Prácticas complementarias de 24 horas.

Cada día son más los amantes de la vela. El título de PER te introduce en este mundo, pero sin duda se hace necesario muchas veces cursar las prácticas complementarias para ir aumentando tus horizontes.

Así que el viernes 22 de septiembre realizamos unas nuevas prácticas complementarias de 24 horas. Como siempre, empezamos con una charla sobre materiales de seguridad, equipos de navegación, velas y establecimiento de guardias. Nunca nos cansamos de decir que al mar no hay que tenerle miedo pero sí mucho respeto.

El siguiente paso era mirar el parte y establecer destino: Dénia sería nuestra meta. Salimos desde el Club Náutico de Valencia y, al principio, tuvimos viento hasta Sueca, pero allí ya bajó la intensidad y el trayecto de noche lo hicimos a motor hasta Dénia.

Durante la noche hicimos guardias de dos personas, además de un servidor, que estuvo en todo momento pendiente. Vigilamos el tráfico marítimo, tanto de mercantes como barcos de recreo, aunque en el mes de septiembre ya se nota un descenso importante de estos últimos. La gente vuelve a la oficina, pero nosotros seguimos en el mar.

En Dénia dimos la vuelta y pusimos rumbo norte. En Gandia volvió a subir al viento y repetimos aquello que tanto nos gusta: desplegamos velas hasta Cullera.

Cuando llegamos a Cullera, entramos en su encantador puerto fluvial y allí practicamos el abarloamiento entre barcos. Es muy importante controlar esta maniobra, sobre todo cuando se tiene que atracar en puertos como el de Cullera que tienen varios barcos abarloados juntos.

Finalmente, y con todas las dudas de nuestros alumnos resueltas, volvimos a soltar velas y, aprovechando el viento térmico de la zona, pusimos rumbo final hasta Valencia.