Una aventura a toda vela en la Ruta de la Sal

Una aventura a toda vela en la Ruta de la Sal

Nuestro velero Alisios participó en la versión Mini Sal y quedó tercero en tiempo real.

Un año más la Escuela Náutica Alisios participó en la mítica Ruta de la Sal. En concreto, competimos en la versión Mini Sal que, a diferencia de la travesía general, no rodea la isla de Ibiza, sino que toma rumbo directo entre Dénia y Sant Antoni de Portmany (Ibiza).

Nuestro velero Alisios, un Sun Odyssey 49 que navega bajo bandera del Real Club Náutico de Valencia, estuvo capitaneado por nuestro profesor Jorge Romero que, junto a otros 9 intrépidos, emprendió esta aventura.

La salida desde el Club Náutico de Dénia tuvo lugar el jueves 29 de marzo a las 14h. Hubo muy poco viento al principio (apenas 2 nudos). Imaginamos que la organización no pudo retrasar la salida para que coincidiese con las salidas de Palma y Barcelona.

El momento de la salida, rodeados de decenas de veleros, fue uno de los momentos más emocionantes y de mayor adrenalina.

Tras un par de bordos y, cuando subió un poco el viento, conseguimos poner rumbo directo a Sant Antoni.

Pero la calma inicial cesó y, según pronosticaba el parte meteorológico, el viento subió hasta los 15 nudos. Así que, nosotros íbamos a una velocidad de entre 7,5 y 8,5 nudos, lo que nos dió una gran ventaja con respecto a los otros barcos.

Fuimos adelantando a nuestros competidores directos y conseguimos ampliar poco a poco nuestra distancia con ellos, dejando a la mayor parte de la flota a popa.

Sobre la 20:25 h. cayó la noche y el viento siguió constante, por lo que nuestra velocidad no aminoró. Los dos barcos que iban a la cabeza ya casi no los divisábamos y los de popa tampoco, navegábamos prácticamente solos.

 

La anécdota de la travesía fue que, cuando nos estábamos acercando a la costa, nos desviamos hacia Cabo Negro, al norte de la isla, pensando que esa era la línea de llegada; ¡pero nos equivocamos! ya que la llegada estaba en la bahía de San Antonio, en Cap Negret. Pero ambos se mencionan como Cabo Negro en la carta digital y de ahí el error.

Cuando por fin tomamos el rumbo correcto empezó a caer el viento, lo que propició que los barcos que teníamos a popa se nos aproximasen, pero no lo suficiente para poder alcanzarnos. Hicimos un último bordo y pasamos la línea de menta a las 22:40 h., tras un total de 8h y 40 minutos de navegación.

Terminamos la regata terceros en tiempo real y novenos en la clasificación final. Y es que, conviene recordar que para determinar la clasificación final se aplica un sistema de tiempos compensados denominado rating y que tiene en cuenta las características de la embarcación (tamaño, velas, etc.) para igualar así las condiciones.

En definitiva, no tocamos podium por aproximadamente 20 minutos, pero nuestro balance es positivo porque no hubo ninguna incidencia y, de un total de 23 embarcaciones que participaron en la Mini Sal, nosotros conseguimos situarnos en una muy buena posición.

No obstante, también es verdad que cometimos pequeños fallos que nos impidieron alcanzar el podium. Se nos escaparon muchas posiciones en muy poco tiempo. Pero son errores que se pueden mejorar y así intentar estar el próximo año más cerca del podium.

Además, el sábado por la mañana estuvimos viendo la llegada del resto de la flota y navegando por los alrededores de la isla.

Para nuestros alumnos fue una experiencia inolvidable. Siempre nos ha encantado participar en esta mítica prueba y ¡seguro que el año que viene repetiremos!.

Un fin de semana con el mar y las estrellas

Un fin de semana con el mar y las estrellas

Prácticas de patrón y capitán de yate.

Este pasado fin de semana tuvimos la ocasión de realizar las prácticas para patrones y capitanes de yate, 48 horas de navegación donde se pusieron a prueba los conocimientos y habilidades que todo responsable de una embarcación debe tener.

Como es lógico y habitual, empezamos con las comprobaciones previas a la salida al mar. Revisamos nivel de combustible, baterías, estado del motor y aparato de gobierno y luces de navegación.

Comprobamos el estado y estiba del sextante, el funcionamiento correcto de la alidada y su bloqueo, así como el tambor micro-métrico, espejos, filtros y calculamos el error de índice, almanaque náutico y todos los elementos necesarios para una navegación astronómica.

Lo siguiente fueron las provisiones. Estibamos a bordo los alimentos y el agua “a son de mar”, ya que la predicción no era del todo favorable. Tanto es así, que siendo lo previsto navegar rumbo a Ibiza, finalmente consideramos que lo más acertado era mantener un rumbo paralelo a la costa con dirección sur, ya que se preveían vientos fuertes del N-N/W.

Si bien los conocimientos y habilidades son importantes, no lo es menos la actitud que sin lugar a dudas, multiplica por cuatro la suma de las otras dos.

Montamos las guardias de navegación. Este cuadrante que ha de ser respetado con total rigor y así quedó demostrado durante toda la travesía. Los alumnos tuvieron una actitud muy positiva.

Nos hicimos a la mar bien entrada la tarde y con el ánimo de que amainara el mar de fondo reinante.

Uno de los mejores momentos y del que los enamorados del mar disfrutamos especialmente, fue cuando, gracias a estar la noche absolutamente despejada, pudimos disfrutar de la observación de las estrellas. Localizamos constelaciones como Orión, Casiopea, la Osa Mayor, la Estrella Polar, Sirius, etc.

Durante toda la noche mantuvimos rumbo sur, ya que nuestra intención era arribar al puerto de Moraira. Hubo poco tráfico marítimo, mar y viento de aleta y una temperatura de 6 ºC. Vamos, ¡para recordar!

Sorprendentemente el sábado transcurrió despejado,lo que nos permitió disfrutar de un día fantástico mientras nevaba en el resto de la Península.

Con el sol como protagonista, utilizamos el sextante bajando al horizonte el astro y calculando su altura verdadera.

Calculamos latitud meridiana y las correcciones totales, repasamos y comentamos dudas que iban surgiendo, todo ello mientras el barco surcaba suavemente las aguas de la Marina Alta cada vez más calmadas por los vientos de poniente.

El sábado por la tarde lo empleamos para revisar y recordar algo tan importante como los tipos de nudos. Y ya, con la puesta de sol, pusimos rumbo a Cullera con la intención de llegar sobre las 8 de la mañana del domingo.

El final se iba acercando. Arribamos al Real Club Náutico de Valencia sobre las 16:00 h. y con la sensación de no querer entrar a puerto y seguir rumbo a Columbretes.

¡Sin duda lo haremos en otra ocasión!

Costeando el Golfo de Valencia con un viento intermitente

Costeando el Golfo de Valencia con un viento intermitente

Prácticas complementarias de 24 horas.

Cada día son más los amantes de la vela. El título de PER te introduce en este mundo, pero sin duda se hace necesario muchas veces cursar las prácticas complementarias para ir aumentando tus horizontes.

Así que el viernes 22 de septiembre realizamos unas nuevas prácticas complementarias de 24 horas. Como siempre, empezamos con una charla sobre materiales de seguridad, equipos de navegación, velas y establecimiento de guardias. Nunca nos cansamos de decir que al mar no hay que tenerle miedo pero sí mucho respeto.

El siguiente paso era mirar el parte y establecer destino: Dénia sería nuestra meta. Salimos desde el Club Náutico de Valencia y, al principio, tuvimos viento hasta Sueca, pero allí ya bajó la intensidad y el trayecto de noche lo hicimos a motor hasta Dénia.

Durante la noche hicimos guardias de dos personas, además de un servidor, que estuvo en todo momento pendiente. Vigilamos el tráfico marítimo, tanto de mercantes como barcos de recreo, aunque en el mes de septiembre ya se nota un descenso importante de estos últimos. La gente vuelve a la oficina, pero nosotros seguimos en el mar.

En Dénia dimos la vuelta y pusimos rumbo norte. En Gandia volvió a subir al viento y repetimos aquello que tanto nos gusta: desplegamos velas hasta Cullera.

Cuando llegamos a Cullera, entramos en su encantador puerto fluvial y allí practicamos el abarloamiento entre barcos. Es muy importante controlar esta maniobra, sobre todo cuando se tiene que atracar en puertos como el de Cullera que tienen varios barcos abarloados juntos.

Finalmente, y con todas las dudas de nuestros alumnos resueltas, volvimos a soltar velas y, aprovechando el viento térmico de la zona, pusimos rumbo final hasta Valencia.